domingo, 23 de mayo de 2010

 CRIS FERNÁNDEZ

Mi Pueblo

Imágenes del Uritorco

 El silencio me habla.

Con las voces antiguas que maceran la piedra.
Pertinaz letanía
de guerreros y sabios que deambulan insomnes.

El silencio me habla

con los tonos del viento.
Un susurro de hojas aleteando en la tarde.
Un rugido de sombras
por los riscos desiertos.
Una lenta tonada que murmura el arroyo.

El silencio me habla.

Tengo el alma despierta y percibo mensajes

de los viejos guerreros
que aún recorren senderos;
de los sabio chamanes que aún invocan el fuego.
El silencio me anega.
Y se anida en mi pecho
y destierra la pena.
                                                 
Por La Esperanza ...

Y la luz fue. Colmando aquel vacío
agrisado, silente de la ausencia.
Y fue el tierno brotar de la conciencia
de tu cuerpo yacente junto al mío.

Y fue ardiente el susurro del estío.
Esa lluvia de besos. La vehemencia
de tus manos de clara transparencia
desbordando los cauces de mi río.

Con primicias de fuego enamorado
desatamos la sangre en desmesura
en el vértice mismo del asombro.

Presintiendo el futuro en el pasado,
con tu boca aferrada a mi ternura
en el roce del viento yo te nombro.
Sonata En Gris

Gris la tarde.
La tarde y mi latido.
Este suave reloj que marca lento
el fluir de la vida.
Mi destino.

Gris la sombra.
La sombra y mi tristeza
demorada en la bruma. Y el silencio
despenando los cauces
del latido.

Y este dolor
para nombrar tu ausencia,
que en la frágil textura de la tarde
se recorta, fugaz,
en el camino.
Espíritus Del Aire
                                                A Teresita Flores – La Rioja

En esta Sanagasta del silencio,
que percibo plural y desgarrado
por el viento que, eterno en sus insomnios,
deambula por montañas sin edades,
me reencuentro en la piel y las raíces.
Los ancestros, espíritus del aire,
recorren estas piedras sin descanso.
Milenarios fantasmas que la sangre
siente latir clamando desde el alba.
En esta Sanagasta del silencio,
del verde brillo que despunta el agua
me desvelo de sol entre los cerros
                   polícromos, audaces, que me atrapan
mientras las nubes les dibujan sombras
en un tiempo sin tiempo ni distancia.
Siento crecer la tarde entre canciones
-susurrada tonada en la alameda-
y en un fulgor de oros y de ocres
se adentran, dulcemente, las estrellas.
En esta Sanagasta del silencio,
De las altas paredes gris y greda
Recupero mi asombro adolescente,
Mi identidad primera. Y la promesa
De guardar un retazo de su cielo
En mi pequeño corazón de arena.

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2 comentarios:

  1. entiendo que un momento histórico cómo el bicentenario llame a la reflexión y al silencio. Pero tanto... ante tan bella y buena poesía. Los ojos un día se cierran, las lenguas escritas no.
    Hasta otra fecha patria, pasaba por aquí, nos vemos en julio. amistosamnte.

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  2. Conozco muchos de estos textos, sin embargo Cris es siempre tan lindo leerte. Sos una gran difusora y eso se valora. Un abrazo.

    Lily Chavez

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