martes, 5 de junio de 2012

Hilda de Almeida Prado Hilst


Hilda de Almeida Prado Hilst 




Hilda de Almeida Prado Hilst

Conocida como Hilda Hilst ( JaúSão Paulo21 de abril1930 - Campinas4 de febrero2004poetisadramaturga y cronista brasileña.

XXII
No me busques ahí
donde los vivos visitan
a los llamados muertos.
Buscame
dentro de las grandes aguas
en las plazas
en el fuego corazón
entre caballos, perros,
en los arrozales, en el arroyo
o junto a los pájaros
o en el reflejo
de otro alguien,
subiendo un duro camino
Piedra, semilla, sal
pasos de la vida. Buscame ahí.
Viva.
En: Da morte. Odes mínimas (1980)


VI
Hoy te canto y después en el polvo que he de ser
te cantaré de nuevo. Y tantas vidas tendré
cuantas me darás para otra vez amanecer
intentándote buscar. Porque vives de mí, Sin Nombre,
sutilísimo amado, relincho del infinito, y vivo
porque sé de ti tu hambre, tu noche de herrumbre
tu pasto es mi verso rociado de tintas
y de un verde negro tu casco en los arenales
donde me pisas hondo. Hoy te canto
y después enmudezco si te alcanzo. Y juntos
iremos a teñir el espacio. De luces. De sangre.
De sangre.
En: Sobre a tua grande face (1986)


X
Ardiente. Oscuro. Tu ardiente soplo
sobre la oscura cerrazón de la garganta.
Palabras que pensé atrincheradas
resurgen delante del toque nuevo:
Carrascales. Gárgolas. Emergiendo del luto
viene llegando un lago de sorprendimiento
recreando musgo. Vuelven las seducciones.
Vuelve mi propia cara seducida
por tu doble rostro: mitad raíces
oquedades y pozo, mitad lo que no sé:
Eternidad. Y vuelve la ferviente languidez
las sales, el mal que ha sido esta lucha
en tu arena crispada de puñales.
Y de estos versos, y de mi propia exuberancia
y exceso, ha de quedar en ti lo más sombrío.
Dirás: qué instante de dolor y de intelecto
cuando soñé los poetas en la Tierra. Carne y polvo
Lo perecible, exudando resplandor.
Sobre a tua grande face (1986)

1 comentario:

  1. No te busqué en el lugar que mencionas, te busque en este cielo nublado , en el sol que está aunque no se ve . Te busqué en el poema, y te encontré resucitada.
    Gracias Revista POR ESTA EXQUISITEZ.
    AMmelia

    ResponderEliminar